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Vuestro talento es solo el principio. Crónica del Reventón

Reventón Subir una montaña va más allá de una actividad física. Algo tienen las montañas que nos ponen de buen rollo. Mientras subes, quizás la ilusión del reto, de llegar a la cima. Mientras bajas, la satisfacción por el objetivo cumplido y, por qué no decirlo, por ver más cerca las “cañitas” bien ganadas. Quizás el sentirse vivo, en la inmensidad que se ve cuando miras a lo lejos, en el recodo de una curva o cuando escuchas la tempestad de un río en pleno deshielo.

Cómo no levantarse un domingo a las 6 de la mañana, recorrerse 100 kilómetros hasta Rascafría, notar cómo llega el cansancio a las piernas, las ampollas, las heridas, el frío, la nieve, incluso el miedo en la niebla… Cómo no hacerlo cuando sabes que, gracias a ello, algún niño, en Burkina Faso, podrá ir en bicicleta a la escuela.

8 am. Puente del Perdón. Qué mejor lugar para empezar la travesía. En él, en la Edad Media, las autoridades efectuaban los juicios, pues lejos quedaban Madrid y Segovia entre montañas de más de 2.000 metros. Allí los reos apelaban su sentencia ante el tribunal en el mismo puente y, si eran perdonados, volvían sanos y salvos. Si no era así los alguaciles les conducían a la Casa de la Horca, situada a unos 2 kilómetros en dirección al Puerto de Cotos, donde eran ejecutados.

Quizás un poco reos deberíamos sentirnos todos, con tantas posibilidades que tenemos de ayudar a los que nos necesitan y que no aprovechamos. Esperamos que el puente nos haya perdonado un poco. Al menos, volvimos sanos y salvos.
Gracias a todo el equipo de Llévame Pronto por su generosidad. Gracias a Óscar por el reto de los 40 picos. A Carlos por su trabajo en Burkina. Y a los chicos y chicas que subieron la bandera de Factoría de Talento Adecco. Vuestro talento es solo el principio.

Requisitos de un emprendedor, ¿eres uno de ellos?

eres_un_emprendedor Puesto que parece ser algo de moda hoy día, nos atrevemos a desglosar algunos puntos que consideramos de interés para aquellos que se plantean el emprendimiento.

Motivación por emprender. Aunque la situación actual ha llevado a muchos a emprender por necesidad, no por tener una clara vocaciones empresarial, lo que mueve al emprendedor, debe tener un peso suficiente como para poner en marcha un negocio e ir aprendiendo a desenvolverse como un buen empresario, dado que aunque no se tengan aptitudes innatas, es algo que puede aprenderse, si se tiene motivación para ello.

Compromiso y Capacidad de trabajo. La clave muchas veces no es que la idea sea brillante, sino mentalizarse de que el camino no es fácil y ser persistente cuando nos enfrentemos a los primeros obstáculos, administración, bancos…etc

Comunicación clara. Es un factor clave, hay que ser honesto con uno mismo y con los socios si se tuvieran. Aclarar los roles, los niveles de implicación, la cantidad de dinero a emplear son puntos que deben quedar claros desde el principio.

Tolerancia a la incertidumbre, frente al asalariado por cuenta ajena que antepone la seguridad que le da su nómina a fin de mes, el emprendedor, debe contar con momentos álgidos y también con momentos valle donde la incertidumbre muchas veces es la principal protagonista. Una mala coyuntura económica, el comienzo de la labor comercial, el asentamiento de nuestros productos o servicios en el mercado, hacen que nuestro nivel de seguridad disminuya y pueda llevarnos a pasarlo mal. El deseo y la conciencia de esa incertidumbre, debe formar parte del espíritu emprendedor.

Detectar la oportunidad. Aunque muchos crean que con conocer sus fortalezas y debilidades es suficiente, hay que moverse con mucha flexibilidad y rapidez ante los cambios, porque en ese movimiento está la detección de la oportunidad.
En ese sentido, suele jugar un papel importante la edad y experiencia del emprendedor, que viene asociado a un conocimiento más profundo del mercado y una red de contactos más amplia. La suma de estos factores y gestionarlos con rapidez serán determinantes para materializar la oportunidad detectada.

Una cosa es clara en todo este proceso, todos tenemos algo que nos apasiona, la clave es descubrirlo y convertirlo en una oportunidad empresarial

El futuro laboral de los jóvenes empieza en la escuela

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Mucho se habla de la crisis, del futuro, de la empleabilidad de nuestros jóvenes, pero pocos son los que ofrecen soluciones, alternativas, fórmulas nuevas que propicien de verdad el cambio. A veces estos cambios suponen rupturas, nuevos comienzos, flexibilidad, adaptación a lo desconocido…

Desde nuestra perspectiva y aprovechando el contacto permanente que tenemos con el mundo empresa y con los jóvenes universitarios, podemos apuntar algunas claves, que en nuestra humilde opinión merecen ser consideradas para cambiar y propiciar un futuro mejor.

1. No faltemos a la verdad. La imagen que se tiene de España, como un país donde el índice de paro juvenil afecta a más de la mitad de los menores de 24 años, no es del todo cierto. Se está omitiendo en esta afirmación un dato importante que es el hecho de que no todos los jóvenes por debajo de esa edad, están buscando activamente trabajo, sino que están estudiando.

2. Replanteemos la sincronización entre lo que se enseña y lo que se demanda en el mercado. Unir conocimientos y requerimientos empresariales es una de las claves para que se cree empleo. De nada me sirve memorizar los ríos de España si el mayor índice de empleabilidad de jóvenes hoy por hoy lo propicia el sector tecnológico.

3. Incentivemos fiscalmente la contratación de estos jóvenes.

4. Impulsemos el futuro de la formación profesional, tan “mal vista” en algunos entornos frente a los círculos universitarios. Sin embargo su alto nivel de salidas es un dato a tener en cuenta. Quizás habría que rediseñar la duración de estos programas de formación para que se fomentase la empleabilidad del joven.

5. Reduzcamos el índice de fracaso escolar y habremos reducido un alto % de nuestra particular fábrica de parados

6. Antepongamos la experiencia frente al currículo brillante. En mi humilde opinión y sin menospreciar lo segundo, la experiencia vital de cada uno, a veces pesa más que un brillante expediente académico. De alguna forma “viviendo”, te estás enfrentando a una realidad que ya sea en el mundo laboral o en el día a día de cada uno, pone a trabajar tus competencias, pone a prueba tu capacidad resolutiva, te obliga a tomar decisiones.

7. No nos conformemos. Es una triste realidad que en algunos casos, los jóvenes presentan un brillante expediente académico, una alta capacidad para hablar otros idiomas necesarios para casi cualquier puesto de trabajo, pero su talón de Aquiles es la capacidad para esforzarse y visualizar las recompensas a largo plazo. La cultura de la inmediatez en la que nos movemos hoy día, también afecta en algunos casos a la prisa de los jóvenes por conseguir el éxito, olvidando el camino del esfuerzo y el trabajo bien hecho a lo largo del camino.

8. Formemos, formemos, formemos… Leía en un artículo muy interesante una afirmación que hacía un directivo de una importante multinacional española, sobre el hecho de que “Si acaba la formación de una persona, acaba su desarrollo profesional”. Las empresas no deben olvidar esta premisa y apostar por la formación continua de sus empleados.