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«EL FRACASO», por PABLO VINOGRADOV

Permíteme ahora que seguro he llamado tu atención, decir que mucho menos impacto tiene el éxito en nuestro recuerdo cuando lo comparamos con el fracaso, en nuestras mentes si escuchamos “he creado una empresa de éxito” será totalmente distinta la atención y reacción a si decimos “he tenido un fracaso”. ¿Cómo es posible que en la sociedad, una simple palabra provoque un rechazo tan increíble? ¿Es por ello, que quizá se haya menospreciado el fracaso hasta convertirse en una palabra tabú?

Tu talento es sólo el principio, lo mejor está por venir

foam Tu talento es sólo el principio. Lo mejor está por venir. No dejes de crecer, de evolucionar. Recuerda que el esfuerzo de una persona se mantiene constante cuando se cuestiona.
Pon tu talento al servicio de la sociedad. No somos islas: conéctate con el mundo. Ofrece tu energía y recibe energía de los demás.
Busca convertirte en la mejor versión de ti mismo. Mantén una actitud sostenible y honesta con el entorno. Tu talento, conectado con otros talentos es MÁS.
Ante la incertidumbre, ten presente que no hay paz si no hay inquietud. Así que no tengas miedo. Confía en ti….y recuerda que te puedes dar permiso para pedir ayuda.
Y ahora, vuela…

Fueron muchas las manos que contribuyeron a dar forma a este texto. Manos llenas de talento, color, energía, diferentes, pero todas con un objetivo común: compartir, disfrutar, crecer.

Ayer tarde tuvimos la ocasión de celebrar uno de los actos más emotivos que se han dado a lo largo de esta II edición y que nos sirven como punto y seguido para dar paso a la que será ya la III edición de Factoría. Un proyecto que está sacando lo mejor de nosotros y que se desarrolla con el mimo y la dedicación de sus responsables Pablo y Ángela y el maravilloso equipo de profesionales les acompañan en esta aventura.

Esperamos de corazón que la jornada de ayer dejara poso y que sea sólo un principio para todo lo bueno que está por venir.

Vuestro talento es solo el principio. Crónica del Reventón

Reventón Subir una montaña va más allá de una actividad física. Algo tienen las montañas que nos ponen de buen rollo. Mientras subes, quizás la ilusión del reto, de llegar a la cima. Mientras bajas, la satisfacción por el objetivo cumplido y, por qué no decirlo, por ver más cerca las “cañitas” bien ganadas. Quizás el sentirse vivo, en la inmensidad que se ve cuando miras a lo lejos, en el recodo de una curva o cuando escuchas la tempestad de un río en pleno deshielo.

Cómo no levantarse un domingo a las 6 de la mañana, recorrerse 100 kilómetros hasta Rascafría, notar cómo llega el cansancio a las piernas, las ampollas, las heridas, el frío, la nieve, incluso el miedo en la niebla… Cómo no hacerlo cuando sabes que, gracias a ello, algún niño, en Burkina Faso, podrá ir en bicicleta a la escuela.

8 am. Puente del Perdón. Qué mejor lugar para empezar la travesía. En él, en la Edad Media, las autoridades efectuaban los juicios, pues lejos quedaban Madrid y Segovia entre montañas de más de 2.000 metros. Allí los reos apelaban su sentencia ante el tribunal en el mismo puente y, si eran perdonados, volvían sanos y salvos. Si no era así los alguaciles les conducían a la Casa de la Horca, situada a unos 2 kilómetros en dirección al Puerto de Cotos, donde eran ejecutados.

Quizás un poco reos deberíamos sentirnos todos, con tantas posibilidades que tenemos de ayudar a los que nos necesitan y que no aprovechamos. Esperamos que el puente nos haya perdonado un poco. Al menos, volvimos sanos y salvos.
Gracias a todo el equipo de Llévame Pronto por su generosidad. Gracias a Óscar por el reto de los 40 picos. A Carlos por su trabajo en Burkina. Y a los chicos y chicas que subieron la bandera de Factoría de Talento Adecco. Vuestro talento es solo el principio.